ANDRES CAICEDO
OBRAS DE ANDRES CAICEDO
El libro negro de Andrés Caicedo de Andrés Caicedo:
Como el lector empedernido que era, Andrés Caicedo tomaba notas de cuanto leía. De un tirón escribía en su máquina Olivetti sus impresiones sobre los libros y sus autores. Cuando murió dejó un fólder titulado El Libro Negro en el que recogía breves reseñas, de gran agudeza y sarcasmo, irreverentes como todo lo suyo, sobre las decenas de libros, especialmente de literatura, que devoró durante su corta existencia.
Reflexiones escritas con el vigor de un lector prematuro menor de veinticinco años, a quien su pasión por la literatura y la narración no le permitían reposo y lo llevó a perseguir las novedades, recién salidas del horno, en una época en la que los jóvenes leen caóticamente, lo que les cae en las manos, mezclando géneros y autores sin prejuicios ni respeto por ningún canon oficial.
El Libro Negro es una entretenida obra que puede convertirse en un valioso manual de lectura que nadie debe dejar de leer. Orienta, enseña y entusiasma. Un tesoro para los amantes de la literatura universal, un testimonio sobre el gusto de un ser humano por la lectura.
Otro inédito Caicediano desempolvado del baúl del olvido que pone una vez más de relieve su espíritu visionario y la universalidad que logró desde su querido Cali, desde donde sopló ese aire modernizador de los años setenta que inmortalizó Andrés Caicedo.
Reflexiones escritas con el vigor de un lector prematuro menor de veinticinco años, a quien su pasión por la literatura y la narración no le permitían reposo y lo llevó a perseguir las novedades, recién salidas del horno, en una época en la que los jóvenes leen caóticamente, lo que les cae en las manos, mezclando géneros y autores sin prejuicios ni respeto por ningún canon oficial.
El Libro Negro es una entretenida obra que puede convertirse en un valioso manual de lectura que nadie debe dejar de leer. Orienta, enseña y entusiasma. Un tesoro para los amantes de la literatura universal, un testimonio sobre el gusto de un ser humano por la lectura.
Otro inédito Caicediano desempolvado del baúl del olvido que pone una vez más de relieve su espíritu visionario y la universalidad que logró desde su querido Cali, desde donde sopló ese aire modernizador de los años setenta que inmortalizó Andrés Caicedo.
Angelitos Empantanados de Andrés Caicedo:
Angelita y Miguel Ángel son los protagonistas de los tres relatos que componen este libro. Son dos adolecentes enamorados que provienen de los mejores barrios de la ciudad de Cali y se internan, como en un descenso a los infiernos, en los barrios populares. Sus vidas, encerradas en la limpieza de la rutina familiar y escolar, se tornan turbias y empiezan un lento resquebrajamiento que conduce al desvarío. Los personajes se internan en monólogos y ensoñaciones en los cuales prima el deseo, la violencia y la premonición constante de una muerte prematura.
Calicalabozo
Calicalabozo de Andrés Caicedo:
Los cuentos que componen Calicalabozo son vertiginosos, intensos y vibrantes. En ellos el lector encontrará la fuerza que motivaba la narrativa de Andrés Caicedo y los temas que siempre le obsesionaron casi de manera enfermiza: el cine, el rock, la ciudad como escenario que encierra el horror de lo cotidiano, una eterna melancolía que se apodera del pensamiento, los adolescentes delirantes que buscan amor en medio de su perdición, la presencia constante de la muerte y,por supuesto, la literatura como experimentación creativa y trasgresora de los límites de la realidad.
El cuento de mi vida de Andrés Caicedo:
Aquí está consignado y confirmado el talento feliz de su autor, su horrorosa sinceridad, su terrible sentido del humor, su eficacia narrativa, su poderosa manera de enfrentarse a la autodestrucción, con las herramientas intactas de un escritor que decide inmolarse mientras se enreda en sus palabras. Al leer los textos (que Andrés insiste en no llamar "diarios"), uno queda con la sensación de que su autor vivía algunos asuntos de la vida real para poder escribirlos y reflexionar sobre ellos. La vida, para Caicedo, era preferible escrita. De la depresión de que su autor quería ser una especie de aciago demiurgo al que le estorbaba el ritmo banal de la existencia, pero al que estimulaba a más no poder su traducción en signos escritos. Cuatro secciones extraídas de sus cuadernos personales y dos cartas demoledoras nos dan cuenta de los pálpitos del corazón delator de Andrés. De repente, el único reproche que tengo a EL CUENTO DE MI VIDA es que queda faltando algo. Uno como que quisiera más. pero, bueno. Es que con la obra de un escritor suicida siempre va a quedar faltando algo. Y estoy seguro de que los lectores incondicionales de Caicedo siempre querrán, querremos, que se nos rebose la copa.Noche sin fortuna
Noche sin fortuna de Andrés Caicedo:
En 1976 Andrés Caicedo se refirió a un texto en el que estaba trabajando (”muy violento”, según sus palabras) llamado Despezcueznarizorejamiento. Este texto, por lo que intuimos, se convirtió más tarde en esta novela inclasificable y contundente -y sin duda una de sus más ambiciosas propuestas literarias-, titulada Noche sin fortuna, la novela en la que Andrés Caicedo trabajaba cuando tomó la decisión de acabar con sus días. Noche sin fortuna es una novela furiosamente juvenil, ingenua, descarnada, trágica, terrible y divertida. Una vez más, los jovencitos burgueses salen de sus casas a una banal fiesta de quince años y, poco a poco, el mundo se va convirtiendo en una ”burbuja de horror”.
¡Que viva la música! de Andrés Caicedo:
¡Que viva la música! es una novela de iniciación. Es la invitación a una fiesta sin sosiego, donde su protagonista dejará que el mundo baje hasta el pozo sin fondo de sus propios excesos. Pero con felicidad. Con absoluta dicha. Hay un pacto secreto con la muerte en esta danza de María del Carmen Huerta, la rubia protagonista de estas páginas. Pero es la muerte dulce de las celebraciones: el paisaje, los afectos, la noche, la niñez que huye, la adolescencia triunfal, el rock and roll, los Rolling Stones, la salsa, Ricardo Ray, Bobby Cruz, las drogas, Cali. Es, así mismo, una iniciación al descubrimiento de una ciudad colombiana (única, mágica e irrepetible), que comienza por el cielo del Norte, con su Avenida Sexta, su parque Versalles y sus parajes mágicos, hasta llegar al infierno del Sur con su caseta Panamericana, su río Pance, sus barrios más allá de Miraflores, su cordillera de los Andes alada y los refugios de la salsa y el sexo en los límites finales de la calle quince.


